Los clásicos no deben cambiar
Los clásicos no deben cambiar… es una de las frases de la película “El Estudiante” que con un análisis profundo, describen la utopía de la sociedad: una población basada en el respeto, la igualdad, la independencia y la libertad de pensamiento y cuerpo. Si así fuesen las cosas, muchos de los problemas se eliminarían. Pero, ¿de qué sirve desear una sociedad así, si no hacemos nada por corregir los errores que se han ido cometiendo desde años atrás, si nos hacemos de la “vista gorda” para conseguir la aceptación de las personas y un lugar en el salón de la comunidad, si simplemente nos vamos por el camino menos complicado porque “se nos hizo fácil” o por no querer batallar? Este ensayo habla precisamente de eso, de cómo cosas universales como la ética, la moral, la familia, la vida, es decir, los clásicos de los clásicos, han adquirido un significado diferente gracias a la modernización, de cómo el estilo de vida de calidad se ha remplazado por uno de tiempo limitado, basado en el trabajo de más de 12 horas al día, de cómo la educación que deberían dar los padres se reemplaza por una educación que dan los medios y cómo las necesidades se sustituyen por caprichos y deseos.
En la sociedad de hace algunos años, lo más importante era la familia, los valores, la ética y la moral que en ella se enseñaban. No importaba qué tan bello fueras por fuera, más bien, qué tanto lo eras como persona y para formarse como tal, existía el apoyo familiar, pero sobre todo la educación que se recibía de los padres. Conforme fueron pasando los años, todo este significado cambió, la ética y la moral adquirieron una nueva definición, es decir, lo que en los 40’s era mal visto, en la actualidad es algo común. Por ejemplo, ver a chicas de 15 años en urgencias por congestiones alcohólicas o bien, por un aborto mal practicado; a niños prácticamente, fumando o usando un lenguaje altisonante; a parejas de adolescentes a altas horas de la madrugada “divirtiéndose”; entre miles de cosas de muy baja calidad moral. Pero claro, para evitar el que nos llamen anticuados, aceptamos tales cosas y se vuelven algo “de todos los días”, común a nuestros ojos. ¿Qué es lo que está pasando con la sociedad, con la familia, con las costumbres y los buenos modales? La respuesta es sencilla…se han olvidado, más bien han sido reemplazados por las modas y un nuevo sentido de lo correcto.
Cuando la sociedad empezó a experimentar el fenómeno del consumismo, comenzó a surgir una nueva realidad basada en mentalidades capitalistas y consumistas; en la que, el conseguir dinero se volvió lo importante para satisfacer las necesidades y caprichos de las personas; donde los padres no pueden estar con sus hijos por estar trabajando y como consecuencia de esto, esos niños no tienen quién les enseñe los valores necesarios para afrontar al mundo cambiante en el que vivimos y la única “educación” que reciben esas pequeñas mentes, es aquella que encuentran en los medios de comunicación, lo preocupante es lo que estos medios les enseñan: mujeres y hombres… PERFECTOS, esto no suena como un mensaje peligroso, si no como algo inofensivo, pero en realidad esto implica un riesgo mayor pues al no ser usados adecuadamente pueden llegar a ser extremadamente peligrosos, ya que imponen unos parámetros en la sociedad los cuales rigen el grado de aceptación de una persona según su aspecto físico.
Los medios de comunicación venden una imagen, en la cual primero muestran absolutamente todo “color rosa”, cuando en realidad no lo es y buscan que todos seamos iguales en la forma de pensar. Se meten en nuestras cabezas y no permiten que pensemos con claridad, en otras palabras, manipulan nuestros sentimientos, imponiendo “modelos” de imagen a seguir y esos modelos y la misma sociedad, oprimen y discriminan a la gente como homosexuales, indígenas, extranjeros, en sí, a la gente diferente a lo que se estipula. Esto hace que busquemos a cualquier precio una aparente “perfección”. El problema es que nos hace recurrir a métodos que atentan contra nuestra integridad, afectando nuestras vidas, descomponiendo la imagen que tenemos de nuestro cuerpo, impidiendo nuestra libertad corporal. No nos damos cuenta de que nos están planteando “soluciones” plasmadas en “modelos de imagen y posición”, sin embargo, estos medios y la sociedad hacen imposible que cumplamos con sus parámetros.
Por dichas razones es importante que tengamos un carácter y una personalidad sólida y fuerte, para no ser esclavos de los medios y la sociedad y después no sufrir consecuencias tan absurdas como la obesidad, la anorexia, bulimia, deformaciones por operaciones plásticas mal realizadas, entre otras cosas y poder llegar a un desplazamiento de la identidad. Todo esto por una aceptación y un lugar en la sociedad. Es momento que hagamos a un lado todo esto y pongamos un freno a la discriminación y a la manipulación. No permitamos que esta sociedad actual nos convierta en personas superficiales y artificiales. Es Increíblemente hermoso ser uno mismo y existen muchas cosas en la vida que nos pueden hacer felices sin causarnos daño.


